Del 28 al 30 de agosto, la comunidad popoloca de Los Reyes Metzontla, en el municipio de Zapotitlán Salinas, celebrará la primera edición de esta feria y hará renacer su histórico concurso de artesanías, congelado desde hace casi una década.
Hay pueblos que se cuentan a través de sus manos. Los Reyes Metzontla es uno de ellos: una comunidad de origen popoloca, enclavada en la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán, donde el barro no es solo materia prima, es memoria familiar que pasa de generación en generación.
Este 2026, esa memoria vuelve a tener un escenario propio. La comunidad anunció la realización de su primera Feria del Barro Bruñido, en cuyo marco se llevará a cabo la décimo séptima edición de su concurso de artesanías, que se reactiva tras ocho años de interrupción, con el objetivo declarado de dar visibilidad a la producción alfarera local.
Un concurso con memoria y con relevo generacional
La feria no es solo exhibición y venta: es también competencia. La edición de este año contará con cuatro categorías: infantil, juvenil, máster y una categoría especial para mujeres mayores de 80 años, esta última pensada como homenaje a las alfareras que han dedicado su vida a preservar la técnica.
Y hay un dato que distingue a Metzontla de otras regiones artesanales del país: mientras en otras zonas el relevo generacional en los oficios tradicionales tiende a disminuir, en esta comunidad existe un interés genuino por parte de niños y jóvenes, que no solo aprenden la técnica heredada sino que ya empiezan a incorporar innovaciones en el diseño de las piezas, según explicó Sara Pacheco Bautista, secretaria del Comité de Organización.
La técnica que le valió un Premio Nacional
Lo que se exhibirá en la feria no es cerámica cualquiera. En 2005, la comunidad fue distinguida con el Premio Nacional de Ciencias y Artes en la categoría de Artes y Tradiciones Populares, un reconocimiento que premió su técnica tradicional de bruñido con piedra de cuarzo y la decoración a base de minerales naturales de la región.
Esa técnica distintiva se caracteriza por el pulido manual y la pigmentación obtenida de extractos minerales autóctonos, un procedimiento que le da a las piezas su brillo característico sin recurrir a esmaltes industriales —una forma de conservar intacto, pieza por pieza, el valor patrimonial del oficio. El proceso, según ha documentado la Secretaría de Cultura, pasa por formar la pieza a mano a partir de una bola de barro, alisarla con jícara, aplicarle un engobe y bruñirla con una piedra hasta lograr ese acabado brillante tan particular de Metzontla.
Un pueblo que vive del barro
La alfarería representa el sustento principal y la actividad económica de la mayor parte de las familias de Los Reyes Metzontla, así que la reactivación del certamen no es solo un gesto cultural: busca impulsar el desarrollo económico regional, incentivar el comercio directo con los talleres familiares y consolidar de nuevo a la comunidad como un referente del patrimonio artesanal del estado.
Durante los tres días del evento, los asistentes podrán ver de cerca el trabajo de los concursantes, comprar piezas directamente en los talleres familiares y presenciar demostraciones en vivo del proceso de elaboración. La intención de los organizadores es que esta primera edición sea el punto de partida para consolidar la feria como un evento anual que proteja tanto la técnica como a quienes la sostienen.
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