la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) presentó los resultados de su Estudio de Calidad de Papas y Frituras de Maíz y Trigo, correspondiente a la edición de junio de 2026 de la Revista del Consumidor.
¿Cuántos productos analizó Profeco y qué encontró? El Laboratorio Nacional de Protección al Consumidor evaluó 67 productos: 33 papas fritas, 4 elaborados a base de papa, 24 frituras de maíz y 6 frituras de trigo, realizando en total 3,421 pruebas entre el 11 de marzo y el 13 de abril de 2026 para verificar contenido neto, grasas, proteínas, carbohidratos, sodio, aporte energético e información comercial.
Los resultados generales
Todos los productos cumplieron con el contenido neto declarado en el empaque. Sin embargo, el estudio encontró diferencias relevantes en la declaración nutrimental:
- 13 productos contienen más grasa de la declarada.
- 10 productos contienen menos proteína de la declarada.
- 7 productos contienen más sodio del señalado en su etiqueta.
- 1 producto promocionó “+ queso” en su etiqueta sin contenerlo realmente.
Las diferencias más notorias
Entre los casos con mayor variación, Bokados Boka-Chitos declaraba 26 gramos de grasa por cada 100 gramos, pero el laboratorio detectó 36.4 gramos. En sodio, Great Value Papas Adobadas Crujientes reportaba 1,053 miligramos y el análisis encontró 1,589 miligramos, mientras que Great Value Papas Jalapeño Crujientes pasó de 1,076.5 miligramos declarados a 1,440 miligramos reales.
Las recomendaciones internacionales establecen un máximo de 2,000 miligramos de sodio al día, por lo que una sola bolsa de este tipo de frituras puede acercarse o superar ese límite.
No todo fue negativo: hay opciones destacadas
El estudio también identificó productos con buen desempeño. Papas Sol, marca nacida en la década de 1980 en Chalco, Estado de México, destacó por su precio accesible y menor contenido de sodio frente a otras opciones similares del mercado, con amplia distribución en tienditas y mercados del centro del país.
La recomendación de fondo
Profeco reiteró que el consumo frecuente de este tipo de productos ultraprocesados contribuye al sobrepeso y la obesidad, por lo que sugiere limitar su consumo en caso de hipertensión, diabetes o problemas de peso, compensar con una dieta rica en vegetales y actividad física regular, y conservar las botanas en su empaque original cerrado, a temperatura ambiente.
Leer la etiqueta, el mejor hábito para el Mundial
Con el ambiente futbolero como excusa perfecta para las botanas, el estudio de Profeco es un recordatorio oportuno: revisar la etiqueta antes de abrir la bolsa puede marcar la diferencia entre una porción ocasional y un hábito que vale la pena moderar.
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