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Un acercamiento a la gastronomía

Leches saborizadas para niños: Profeco encontró marcas que “ya no son leche”

Están en las loncheras, en el refrigerador escolar y en el desayuno rápido de miles de hogares mexicanos: las leches saborizadas de fresa, vainilla y chocolate parecen una opción inofensiva para los niños. Pero un estudio de calidad de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), publicado en la edición de abril de 2026 de la Revista del Consumidor, encontró que no todas cumplen con lo que prometen.

¿Qué analizó Profeco en las leches saborizadas infantiles? El Laboratorio Nacional de Protección al Consumidor evaluó 32 productos en presentaciones menores a 350 mililitros, en sabores fresa, vainilla y chocolate —incluidas versiones deslactosadas—, mediante 1,696 pruebas realizadas entre el 13 de noviembre de 2025 y el 13 de febrero de 2026. El resultado: 10 productos reprobaron por incumplir normas oficiales, declarar menos azúcar de la real o sustituir la grasa láctea por grasa vegetal.

Cuando la “leche” ya no es leche

Uno de los hallazgos más relevantes tiene que ver con la composición misma del producto. De acuerdo con la NOM-155-SCFI-2012, la leche debe contener exclusivamente grasa butírica, es decir, la grasa natural proveniente de la vaca. Profeco determinó que las marcas Vaca Blanca y Great Value, en varias de sus presentaciones, utilizan grasa vegetal en lugar de esa grasa láctea, lo que técnicamente las saca de la definición de “leche” para convertirlas en un producto lácteo combinado.

Azúcar de más, sin decirlo en la etiqueta

El estudio también detectó que seis productos declaran menos azúcar de la que realmente contienen, con diferencias de entre 1.8 y 7.5 gramos extra por cada 100 mililitros. Entre los señalados están Vaca Blanca (fresa, vainilla y chocolate) y presentaciones de Kellogg’s All Bran, Choco Krispis y Zucaritas.

Uno de los casos más notorios: la versión de fresa de Vaca Blanca declara 4.6 gramos de azúcares por cada 100 mililitros, pero el análisis de laboratorio encontró 12.1 gramos, casi el triple de lo informado al consumidor.

Por qué esto importa para la salud infantil

La leche es un alimento clave en la infancia por su aporte de calcio, vitaminas y proteína. Cuando un producto sustituye su grasa natural o esconde azúcares añadidos, el impacto no es menor: el exceso de azúcar en la dieta infantil es un factor de riesgo directo para el desarrollo de enfermedades metabólicas a futuro.

Qué revisar antes de comprar

Profeco recomienda no dejarse guiar únicamente por el empaque colorido o la publicidad dirigida a niños, sino:

  • Revisar el etiquetado nutrimental antes de comprar.
  • Verificar si el producto contiene grasa vegetal o grasa láctea.
  • Observar los sellos de advertencia por exceso de azúcares, grasas o calorías.
  • Confirmar que el producto pueda denominarse legalmente “leche” y no se trate de una bebida láctea combinada.

Una decisión de lonchera con impacto real

Elegir bien la leche saborizada que va en la mochila escolar no es un detalle menor. Pequeños cambios en la lista de ingredientes pueden representar diferencias importantes en el aporte nutricional que reciben los niños todos los días.

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