El fenómeno comenzó el 14 de octubre de 2025, cuando el equipo de comunicación de Dua Lipa confirmó —a través de un comunicado enviado a medios mexicanos— la realización de un pop-up taquero en la Ciudad de México. La activación formó parte del tramo latinoamericano de su gira y buscaba, según el propio texto, “honrar uno de los sabores que más han marcado sus visitas al país”.
La acción no pretendía inaugurar una cadena ni abrir un negocio permanente; fue, desde el inicio, un proyecto temporal, cuidadosamente planificado y ejecutado con un rigor que mezclaba logística de gira con el espíritu espontáneo de la comida callejera.
Cómo surgió la idea: antecedentes y contexto
Dua Lipa ha manifestado en distintas entrevistas su admiración por la cocina mexicana, en especial por los tacos nocturnos que suele probar en cada visita al país. Según el comunicado, la idea del pop-up nació en 2024 durante una cena informal en CDMX con cocineros locales, quienes le propusieron colaborar de manera creativa con el platillo más emblemático del país.
Un año después, la propuesta tomó forma con un equipo de chefs invitados, productores de tortillas artesanales y asesores gastronómicos mexicanos. La intención: montar una taquería temporal que respetara la esencia del taco clásico, sin caer en la caricatura del “taco gourmet”.
Cuándo ocurrió: tres noches que se volvieron virales
El pop-up funcionó del 21 al 23 de octubre de 2025, coincidiendo con el descanso entre dos fechas de la gira. La convocatoria se anunció con solo tres días de anticipación, algo inusual en la industria gastronómica, pero habitual en activaciones culturales de gran impacto.
Las tres noches registraron filas de hasta 90 minutos. Entre los asistentes hubo fans, cocineros locales, prensa gastronómica y curiosos atraídos por la rareza del concepto.
Dónde: un taller convertido en taquería efímera
La sede: Roma Norte, CDMX
El espacio elegido fue un pequeño taller de diseño reconvertido en taquería en una calle secundaria de la colonia Roma Norte. El lugar mantuvo la estética industrial original, pero añadió guiños gráficos al estilo pop-retro de la artista: neones rosa, menús minimalistas y una estación de salsas inspirada en loncherías tradicionales.
El local ofrecía únicamente cuatro tipos de tacos: pastor clásico, suadero, una versión vegetariana de hongos al carbón y un taco especial del pop-up con adobo cítrico. Nada excesivo, nada disfrazado: una propuesta acotada, cuidada y funcional.
Por qué fue noticia: fama, sabor y buena ejecución
Un pop-up serio, no un truco mediático
Aunque podría pensarse que la presencia de una celebridad opacaría la comida, ocurrió lo contrario. Críticos que asistieron coincidieron en que el proyecto fue bien ejecutado, respetuoso de la tradición y libre de pretensiones. El impacto mediático vino por sí solo, pero el sabor sostuvo la conversación.
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