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Presa Endhó: El colapso de un paraíso turístico convertido en la cloaca del Valle de México

La presa Endhó, ubicada en los límites de Tula de Allende y Tepetitlán, en el estado de Hidalgo, encarna una de las tragedias socioambientales más severas del país. Proyectada originalmente en la década de 1940 como un ambicioso polo de desarrollo turístico y pesquero para la región hidalguense, el embalse sufrió un giro radical en su vocación ecológica al ser convertido en el receptor directo del sistema de drenaje de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM). Hoy, sus 1,260 hectáreas de espejo de agua almacenan un denso volumen de aguas residuales e industriales que han sepultado el potencial ecoturístico del destino y colapsado la calidad de vida de las comunidades ribereñas.

Este desastre ecológico ha transformado el Valle del Mezquital en el principal laboratorio de reúso de aguas negras para la agricultura a nivel nacional. Si bien estas descargas impulsan una alta productividad agrícola en el riego de cultivos, la infiltración de metales pesados en los mantos acuíferos locales y la degradación del paisaje han provocado que la Semarnat busque declararla oficialmente como Zona de Restauración Ecológica. Lo que debió ser un santuario de recreación y pesca sustentable es hoy calificado por investigadores y activistas como una de las “cloacas abiertas” más grandes del mundo.

La degradación anóxica y la invasión botánica

¿Qué provocó la crisis sanitaria y ambiental en la presa Endhó?

La crisis en la presa Endhó es causada por la descarga masiva de aguas residuales sin el tratamiento adecuado, provocando un exceso de materia orgánica y nutrientes (eutroficación). Esto generó la proliferación de hectáreas de lirio acuático, hábitat idóneo para la propagación descontrolada de la plaga del mosquito Culex.

El abandono institucional de este cuerpo de agua no solo afectó su balance químico; detonó un problema de salud pública de dimensiones alarmantes para 22 comunidades ribereñas en municipios como Tepetitlán, Tula y Tezontepec de Aldama. La acumulación desmedida de fósforo y nitrógeno propició que el lirio acuático cubriera casi la totalidad de la presa, eliminando el oxígeno disuelto en el agua y asfixiando cualquier intento de actividad pesquera comercial segura.

El impacto en la salud y el freno al turismo de naturaleza

La persistencia de metales pesados como plomo, mercurio y arsénico en el ecosistema de la presa Endhó ha roto los ciclos naturales de autodepuración hídrica. La afectación al desarrollo regional se manifiesta en tres vertientes críticas:

  • Riesgo por bioacumulación: Monitoreos científicos de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) detectaron concentraciones de plomo y mercurio en los tejidos de peces que aún logran reproducirse en zonas de filtración, inhabilitando su consumo humano.
  • Destrucción del paisaje ecoturístico: La densa capa de lirio y los fétidos olores emanados por la degradación anóxica ahuyentaron por completo las inversiones destinadas al ecoturismo y la hotelería ribereña.
  • Emergencia sanitaria local: La presencia del insecto Culex derivó en constantes manifestaciones ciudadanas ante el incremento de afecciones dermatológicas, respiratorias y plagas domésticas en más de 7 mil viviendas de la periferia.

Las acciones de rescate en la actualidad

Tras décadas de exigencias por parte de los pobladores organizados, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) implementó un Plan Maestro de Saneamiento. Con el uso de maquinaria pesada, el organismo logró retirar más de 93 mil metros cúbicos de lirio acuático, reduciendo la superficie invadida de la presa de 900 a 443 hectáreas.

El uso de tecnología avanzada: Las labores de saneamiento incluyen el despliegue de drones de alta precisión para la aplicación terrestre y aérea de insecticidas, combinados con sensores térmicos que emiten ondas destinadas a frenar el proceso de fotosíntesis de las algas nocivas en las capas profundas del embalse.

Una deuda histórica con el desarrollo hidalguense

La recuperación integral de la presa Endhó requiere un cambio de paradigma en el manejo de aguas de la capital del país. Los reportes del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) estiman que el saneamiento real solo será sostenible si se reduce en un 95% la carga externa de materia orgánica que entra a través del río Tula. Devolverle la dignidad a este cuerpo hídrico es fundamental para resarcir los derechos ambientales de los hidalguenses y reactivar un entorno que originalmente fue diseñado para el descanso y el disfrute de la naturaleza.

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