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Agresión en taquería Orinoco Condesa: lo que se sabe del caso

Una mujer presuntamente estadounidense agredió a un cliente y a meseras de la taquería Orinoco, en su sucursal de la Condesa, en la Ciudad de México. El caso se conoció el 22 de octubre de 2026, cuando circuló en redes sociales el relato de Paco, el comensal agredido.

Según su versión, el conflicto empezó porque la mujer quería un taxi y exigía que el personal se lo consiguiera. La taquería no ha emitido un posicionamiento público y las autoridades tampoco han informado sobre el caso, según la información disponible.

¿Qué pasó en la taquería Orinoco de la Condesa?

Según el relato de Paco, cliente de la taquería Orinoco de la Condesa, una mujer presuntamente estadounidense agredió a una mesera y a él cuando exigió que le consiguieran un taxi. La policía acudió, pero nadie presentó denuncia, y la mujer no ha sido identificada.

El relato de Paco

Paco contó que la mujer se mostró hostil desde que él llegó al lugar. Según su versión, ella también le gritó al conductor del Uber en el que él había llegado.

Ya en la entrada, la mujer discutió con la vendedora de atoles que atiende afuera de la taquería. Le pidió un cigarro y, cuando la vendedora le respondió que solo lo daba a cambio de monedas, la insultó, según el testimonio.

Un taxi, una gringa y un golpe

Dentro del local, la mujer quería un taxi, pero no quería pedirlo ella misma. Exigió a los empleados que lo hicieran.

Paco intervino y le dijo en inglés que lo solicitara por su cuenta o se retirara. La mujer le contestó que lo pidiera él y le arrojó la gringa que estaba comiendo, ese taco de tortilla de harina con carne al pastor y queso.

Después, según Paco, la mujer se puso grosera y comenzó a golpear a una mesera. Cuando él interfirió, ella lo acusó de grosero y le pegó en el estómago.

La intervención de la policía

Paco llamó a la policía. Según su relato, la mujer le advirtió que a ella no le pasaría nada por ser estadounidense.

Cuando los oficiales llegaron, preguntaron a los encargados de la taquería si querían presentar una denuncia. Respondieron que no, porque el conflicto había sido con el cliente y no con el negocio.

Paco también desistió. Explicó que los policías le dijeron que primero debía esperarse a que a la mujer se le pasara el estado de ebriedad en el que se encontraba, y que el trámite sería largo.

La mujer iba acompañada por un hombre que intentó sacarla del lugar sin lograrlo. Paco se retiró a pie, escoltado por policías.

Un recordatorio para el sector

Los hechos ocurrieron en una taquería de alta afluencia, donde meseras y atendientes quedan en la primera línea cuando un cliente se vuelve violento. En este caso, ni el personal ni el cliente agredido formalizaron una denuncia, una decisión que, según el relato, quedó marcada por la lentitud del proceso.

Comensal dará seguimiento si la taquería o las autoridades aportan información adicional.

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