Tlecuil – Cocina de humo

Un acercamiento a la gastronomía

Sólo la cuchara conoce el fondo de la olla

Que tal mi estimado lector, que genial es encontrarnos nuevamente por este medio !.

Esta semana te traigo una fórmula que ha pasado de generación en generacion para nutrir a nuestro pueblo,
Frijol + maíz = la pareja perfecta que la ciencia tardó 7 mil años en entender

Se llama Phaseolus vulgaris
Pero nosotros le decimos frijol, etl en náhuatl. Y nació aquí, contigo, en Tehuacán, Puebla. En la misma cueva de Coxcatlán donde encontramos el maíz y el chile, encontramos frijol de hace 7,000 años. Siete mil años comiendo frijoles. Por eso sabemos cocerlo sin que nos dé el aire.

Es el compañero del maíz desde el principio. Y no es casualidad. Los abuelos lo sabían sin saber química: el maíz te da energía pero le falta un aminoácido, la lisina. El frijol te da la lisina pero le falta la metionina. Juntos, se completan. Maíz + frijol = proteína completa, como la carne. Por eso un taco de frijoles con tortilla te alimenta más que un bistec. Lo supimos hace 7,000 años y la ciencia lo confirmó en 1970. Les ganamos por 6,900 años.

México es el padre del frijol del mundo. Aquí se domesticó. Tenemos más de 70 variedades nativas de las 150 que hay en el mundo. Tenemos el negro de la costa, el flor de mayo, el pinto, el bayo, el peruanito, el gordo, el de la olla, el que se hace al último y queda caldoso. Cada región tiene su frijol, como su acento.

Cuando llegaron los españoles, lo despreciaron. Dijeron: comida de indios. Y se llevaron el trigo. Pero el frijol no se dejó. Se quedó en la olla, aguantando. Mientras el trigo necesita 1,600 litros de agua por kilo, el frijol necesita 400. Mientras el trigo se enferma, el frijol fija nitrógeno en la tierra. Es decir, en lugar de quitarle nutrientes a la tierra, se los regresa. Es abono que se come.

Y hoy, el dato que te eriza la piel:

Un kilo de frijol tiene 21% de proteína. Más que el arroz, más que el maíz. Tiene hierro, zinc, ácido fólico, tiene fibra que baja colesterol y azúcar. Por eso la NASA lo tiene en la lista de los 10 mejores alimentos para astronautas, junto con el amaranto y la chía. Nosotros lo tenemos desde hace 7 mil años y lo escondemos cuando viene visita.

Puebla es uno de los mayores productores. Acatlán, Tepexi, la Mixteca. El frijol de la Mixteca poblana es chiquito, negrito, pero aguanta sequía como nadie. Es frijol de guerra.

Y el truco que nadie te dice: el frijol no da gases por el frijol. Da gases porque lo cocemos mal. Si lo remojas 8 horas, le tiras esa agua, y lo cueces con epazote, con una hoja de aguacate o con un pedacito de tequesquite, no inflama. Lo hacían las abuelas y tenían razón. El epazote mata los bichos que te inflaman. Ciencia pura en una hoja.

Así que la próxima vez que veas una olla de frijoles hirviendo, con su espumita, con su olor a leña y a epazote, NO estás viendo pobreza. Estás viendo 7,000 años de inteligencia. Estás viendo al compañero del maíz, al que nos salvó del hambre, al que nos hace fuertes.

Sin frijol no hay maíz que valga. Y sin maíz y frijol, no hay México.
ASI QUE LA INVITACIÓN ESTA ABIERTA “Difunde México”
Te espero la próxima semana

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