Treviso, la ciudad del norte de Italia que se disputa con orgullo la paternidad del tiramisú, celebrará el próximo 11 de octubre de 2026 el primer 10K del mundo dedicado al postre más replicado —y debatido— de la gastronomía italiana. La Tiramisù Run no es una carrera convencional: no hay tiempos que batir, no se exige certificado médico competitivo y los últimos en cruzar la meta reciben exactamente el mismo premio que los primeros. Tiramisú. Tanto como quieran.
El evento nace como parte del fin de semana de la Tiramisù World Cup, competencia internacional que en 2026 llega a su décima edición y que convierte la Piazza dei Signori en el epicentro mundial de mascarponeros, pasteleros y comensales devotos. La lógica del día es tan sencilla como irresistible: correr por la mañana, comer por la tarde.
Para el viajero mexicano con apetito por las experiencias que combinan deporte, cultura y gastronomía auténtica, Treviso ofrece en octubre un itinerario que pocas ciudades del mundo podrían igualar.
¿Qué es la Tiramisù Run y cómo funciona?
La Tiramisù Run es un recorrido de 10.1 kilómetros de carácter no competitivo que atraviesa el corazón medieval de Treviso —ciudad del Véneto apodada “la Pequeña Venecia” por sus canales y arquitectura renacentista. La salida y llegada se ubican en el histórico Viale Bartolomeo d’Alviano, desde donde la ruta serpentea junto a ríos, puentes y plazas que funcionan, de paso, como un recorrido turístico a ritmo libre.
La inscripción cuesta 18 euros hasta el 30 de agosto y sube a 22 euros en septiembre; cierra el 8 de octubre o cuando se alcance el límite de 1,000 participantes, lo que ocurra primero. El registro incluye playera oficial y una porción de tiramisú al cruzar la meta. Pueden participar mayores de 16 años; caminantes son bienvenidos sin restricción alguna.
Cuando los jueces registraron apertura de convocatoria para los 350 lugares de catadores de la Tiramisù World Cup 2026, los cupos se agotaron en 12 horas. La demanda habla por sí misma.
Treviso y el tiramisú: una disputa con siglos de sabor
La historia más citada sitúa el origen del tiramisú en Le Beccherie, restaurante del centro histórico de Treviso, donde la pastelera Speranza Bon Garatti habría creado el postre a finales de los años sesenta. La receta original: bizcochos savoiardi empapados en espresso, crema de mascarpone con yemas de huevo y azúcar, terminados con cacao en polvo. Sin variaciones. Sin atajos.
Pero Treviso no tiene la disputa resuelta. El Albergo Ristorante Roma en Tolmezzo, región de Friuli-Venezia Giulia, también reclama la autoría, citando una versión semifría llamada “tireme su” elaborada para excursionistas en los Alpes Cárnicos. La polémica llegó hasta el Ministerio de Agricultura italiano, que en 2017 registró el tiramisú como producto agroalimentario tradicional de Friuli-Venezia Giulia, y en 2024 extendió ese reconocimiento también al Véneto. Dos regiones, un postre, ningún acuerdo.
Lo que sí está fuera de discusión es que Treviso convirtió esa disputa en marca, en festival y ahora en carrera.
La Tiramisù World Cup: el campeonato que jueces estudian para poder catar
La competencia internacional divide la participación en dos categorías: la clásica, donde la receta debe seguir el canon original sin sustituciones, y la creativa, abierta a interpretaciones que desafíen la tradición. Los jueces no son aficionados casuales: deben aprobar un examen de 15 preguntas sobre historia, reglas y criterios de evaluación antes de sentarse a catar.
En la edición 2026 —la décima— se preparan 240 versiones distintas del postre. Pastry chefs, panaderos y cocineros apasionados de todo el mundo compiten por el título de Campeón Mundial del Tiramisú. El fin de semana completo del certamen va del 9 al 11 de octubre, con degustaciones públicas, talleres y masterclasses abiertas a todos los asistentes.
Treviso desde México: la ruta más práctica
Treviso se encuentra a 30 minutos en tren desde Venecia, lo que la convierte en una extensión natural de cualquier viaje al norte de Italia. El Aeropuerto Internacional Marco Polo de Venecia recibe vuelos con conexión desde Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey a través de los principales hubs europeos.
Octubre es una ventana privilegiada para visitar el Véneto: las multitudes del verano se dispersan, los precios bajan y el clima invita al paseo en exterior —justo lo que requiere una carrera entre canales y piazzas renacentistas.
El centro histórico de Treviso es compacto y transitable a pie. El mercado del pescado sobre una pequeña isla en el río Sile, los frescos medievales de la catedral y una escena gastronómica que va más allá del tiramisú completan la agenda del viajero que llegue unos días antes o se quede después de la carrera.
Para el comensal que también corre —o que corre para comer
Hay eventos que justifican un viaje. La Tiramisù Run es de esos. No por el kilometraje —10.1K es accesible para cualquier persona con algo de actividad física regular— sino por lo que representa: la posibilidad de cruzar una meta en una ciudad medieval italiana y recibir como recompensa el postre que cambió la repostería del siglo XX.
Las inscripciones están abiertas en endu.net. El límite de mil participantes y los precios escalonados hacen que registrarse pronto sea la decisión más inteligente antes de que el cupo se agote, igual que los 350 lugares de catadores: en pocas horas.
Treviso espera en octubre. Con sus canales, su historia y su mascarpone listo.
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